Rosarito es conocido por sus playas, sus langostas, sus hoteles, el surf y su historia cinematográfica. Pero existe otro Rosarito que pocas veces aparece en las postales: el que fabrica millones de televisores que terminan en hogares de México, Estados Unidos, Canadá y otros países del continente.

En junio de 2026, la planta de Hisense ubicada en Playas de Rosarito alcanzó una cifra extraordinaria: 50 millones de televisores fabricados durante sus primeros diez años de operaciones bajo la empresa china. Para dimensionarlo, equivale a un promedio histórico de cinco millones de aparatos por año, aunque la capacidad de producción se ha incrementado considerablemente con el paso del tiempo.
De Sharp a Hisense
La historia industrial del lugar es anterior. La planta perteneció durante años a la japonesa Sharp y forma parte de la tradición manufacturera de televisores que convirtió a la región Tijuana-Rosarito en uno de los corredores electrónicos más importantes de Norteamérica.

Hisense adquirió las instalaciones en 2015 por alrededor de 24 millones de dólares y comenzó operaciones bajo su administración en 2016. En aquel momento la fábrica producía aproximadamente 1.6 millones de televisores al año. Posteriormente llegaron nuevas líneas de producción, automatización y procesos de inyección de plástico, estampado de metal y fabricación de empaques.
El resultado es notable. Una década después, la planta rosaritense se encuentra en una escala completamente diferente. Para 2026, la empresa proyectó fabricar y comercializar 8.5 millones de televisores durante el año, mientras otras estimaciones recientes sitúan la capacidad de las instalaciones hasta en 9.5 millones de unidades anuales.
Una televisión hecha en Rosarito puede terminar a miles de kilómetros
La ubicación de Rosarito no es casualidad.
Su cercanía con Estados Unidos, la infraestructura logística de Baja California, la experiencia regional en manufactura electrónica y el acceso al mercado norteamericano convierten al municipio en una plataforma particularmente atractiva para producir y exportar.
Hisense ha señalado que desde Rosarito abastece al continente americano. Fuentes de la propia industria han referido mercados que van desde Canadá hasta Argentina, mientras históricamente una parte importante de la producción se ha destinado particularmente a Estados Unidos.
Esto significa algo interesante para la identidad económica de la ciudad: Rosarito no solamente recibe visitantes del extranjero; también exporta productos tecnológicos a millones de consumidores fuera de México.
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Rosarito comienza a construir un corredor de pantallas
Y existe otro elemento que vuelve especialmente interesante el momento actual.
La manufactura de televisores comienza a dejar de ser la historia de una sola empresa. En el corredor industrial de Rosarito se encuentra también en desarrollo una planta vinculada a BOE, uno de los grandes fabricantes mundiales de tecnología para pantallas. El proyecto anunciado para el Parque Industrial ATISA contempla aproximadamente 31 mil metros cuadrados, siete líneas automatizadas y capacidad de hasta 4.8 millones de televisores anuales, además de una expectativa de miles de empleos asociada a las expansiones industriales de la zona.
Esto abre una posibilidad mucho mayor: pensar en Rosarito no simplemente como sede de una maquiladora, sino como parte de un clúster regional especializado en pantallas, electrónica, componentes, logística y manufactura avanzada.
Los 50 millones de televisores fabricados representan entonces mucho más que un récord empresarial.
Representan otra cara de Playas de Rosarito.

El crecimiento industrial también exige infraestructura
El crecimiento de la industria trae consigo nuevos retos para la ciudad. En una entrevista con eSpiral TV, Marco Esponda, vicepresidente de la empresa, señaló la necesidad de contar con una mayor infraestructura vial que permita atender la creciente actividad industrial sin afectar el tránsito cotidiano en las zonas de mayor concentración urbana y turística de Playas de Rosarito. Entre las alternativas está impulsar vías dedicadas o rutas alternas para el movimiento de mercancías y productos generados en el municipio, evitando, en la medida de lo posible, que el transporte industrial de carga comparta los principales corredores utilizados por residentes y visitantes.
El planteamiento resulta especialmente relevante ante el crecimiento de la manufactura en la zona. La diversificación económica debe ir acompañada de una planeación urbana y logística de largo plazo: vialidades, accesos a los parques industriales, conexiones eficientes con la carretera y la frontera, así como infraestructura capaz de separar los grandes flujos de carga de las áreas turísticas y habitacionales.
De esta manera, el éxito de empresas como Hisense también plantea una oportunidad para pensar en el Rosarito de los próximos 20 o 30 años: una ciudad donde turismo, industria, comercio, cultura y nuevas actividades económicas puedan crecer simultáneamente.
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